La miró: una lágrima brotó de sus crispados ojos negros. Ella estaba allí, sentada frente a él en el autobús, doliente como una figura de Semana Santa.
Él suspiró. El sufrimiento ajeno siempre le había afectado sobremanera: fue uno de los motivos que lo llevaron, después de la prescripción médica y necesidad económica, a vender su televisor. Sin apenas quererlo, su mente comenzó a volar, imaginando la historia de esa lágrima, reinventádola una y otra vez, parada tras parada, aumentando los detalles dramáticos y recreándose en los hechos más macabros y truculentos…
Para sorpresa del conductor de la línea de 73, una chica de ojos irritados a causa de sus lentillas, le avisó de que uno de los pasajeros estaba sufriendo un ataque al corazón


Buena otra vez
Pues este tambien lo conocía, formaba parte de unos cuantos que me mandaste hace ya mucho, de este si recuerdo haberte hablado porque es de los que más me gustó, y no solo por lo curioso de la historia, sino por la manera en que está narrado.
Quiero pensar que en parte es porque es un estilo que siento algo más familiar, más cercano al mio.
Esta frase me encantó:
“Sin apenas quererlo, su mente comenzó a volar, imaginando la historia de esa lágrima, reinventádola una y otra vez, parada tras parada, aumentando los detalles dramáticos y recreándose en los hechos más macabros y truculentos…”
Se puede decir que ella en si misma es un microrrelato.
Resumiendo, un texto muy chulo
Como siempre un placer leerte, nos seguimos viendo por aquí
Un abrazo.
Gracias!
Lo he subido al blog precisamente porque en su día, le hiciste una crítica positiva.
Como ves, me dejo influenciar por tus opiniones.
Pues haces bien, llegaras lejos muchacho, jajajajja;-)
Venga un abrazo grande, nos leemos.