El Forastero llegó del otro lado de las Montañas hasta el Valle. Su aspecto era distinto, la lengua que hablaba sonaba incomprensible y ajena, las frutas que traía en su mochila tenían un olor extraño y su posible sabor nos era desconocido.
La gente, al principio, se divirtió con su exótico aspecto. Pero cuando El Forastero decidió quedarse, comenzaron a mirarlo con malos ojos: ¿Quién era? ¿Qué hacía aquí? ¿Cuál era su oficio? ¿Cuáles sus sueños? Todo en él se nos hacía diferente, oscuro, temible. ¡Se contaban tantas cosas de la gente del otro lado de las Montañas!
Yo decidí -una mañana como la de hoy-, comprobar si eran ciertas esas historias . Con tiento, me acerqué a él. Lo toqué. Para mi sorpresa, su piel era tan cálida como la de cualquiera. Al girarse hacia mí, en sus ojos pude leer que mi aspecto para El Forastero era distinto -incluso raro-, que mi lengua le sonaba incomprensible y ajena, y que los frutos de nuestro Valle tenían para él un olor extraño y un sabor desconocido.


Siempre los extraños podemos ser nosotros y no los demás.
Si, todo depende de la posisción desde donde mires… quién no se ha sentido como un extraño alguna vez, a quién no le han tratado de forma diferente en elgún momento de su vida… hay que recordar estas cosas cuando miramos a la persona que tenems delante y que no se parece mucho a nosotros…
Totalmente de acuerdo con las dos… Pero qué fácilmente se nos olvida esa realidad, y nos ponemos a levantar fronteras -visibles y las peores de todas, las invisibles- para alejarnos de las demás personas con las que compartimos el aire y el agua de un mismo Planeta (del que, para colmo, nadie tiene las escrituras de propiedad).
Como muestra, seguid este escalofriante botón que nos tira a la cara la actualidad… Como todos los veranos.
Gracias por la reflexión!!!
Muy bueno!!!!:..un tema varias veces abordado, pero tu lo haces con muchisimo acierto. me gusto, realmente me gusto.
Es estupendo llegar, abrir el correo y ver que alguien a invertido su tiempo (siempre valioso y escurridizo) en leerte… Y encima le ha gustado algo que has escrito. Es un pequeño destello de luz que ilumina toda una tarde.
Muchas gracias ROmina!
Un saludo grande y nos seguimos blogueando!