El joven Príncipe tomó una rosa al azar de entre los adornos del banquete. A su alrededor los sirvientes, atareados como hormigas, iban componiendo el decorado para la fiesta de cumpleaños del rey. El Mayordomo, un viejo eunuco armenio, daba ordenes con su voz chillona, como un general a sus tropas, para hacer desfilar con gracia cósmica aquel caos de sedas, flores, bailarinas, divanes, malabaristas, mesas, magos y bandejas bruñidas.
Buscando el lugar de la cita dentro de los cármenes donde iba a celebrarse el evento, el Príncipe -blandiendo la rosa como una espada contra un rival invisible- se internó en el dédalo de setos y jazmines trepadores. En una umbría fuente, a la hora convenida, lo esperaba el Poeta.
- Deseo una elegía. Unas palabras para la muerte de mi padre. Ha de ser grandiosa. Digna de aquel que me ha engendrado
-Pero, mi señor, vuestro padre (las bendiciones sean con él) está vivo y goza de buena salud.
-Nunca se sabe cuándo y dónde te espera el Ángel de la Muerte… -aspiró el tenue aroma de la rosa, y la tiró a los pies del Poeta como única promesa de pago.
Se alejó de allí, ignorando la mirada -que iba pasando de la extrañeza al terror- del Poeta. Su mente solo podía pensar en los ojos del Gran Visir, brillando como ascuas en la oscuridad de la habitación de una posada perdida, mientras le relataba los detalles del plan, a la par que le mostraba el pequeño frasco de cristal que había mandado traer del otro lado de la Ruta de las Especias. Él mismo -esa noche, durante la larga cena- untaría aquel veneno en los labios de la favorita de su padre. Ella sería la daga (asesina y suicida a un tiempo), para cometer el magnicidio.
Al alba, todo sería suyo al fin. Como pago por el poder, solo habría de sacrificar una amante y leer con voz quebrada durante el funeral, ante las familias nobles y los generales mercenarios, la sentida elegía que acababa de encargar . Él haría su papel de amante hijo por última vez, mientras enterraban al viejo rey en la Historia.


Vaya, es bueno saber que escribes historias ^^ Me gusta
Besititos!!
Gracias, xarleen!
Nota del Autor: Atendiendo a la petición por email de una lectora del blog, voy a explicar el contexto de este pequeño cuento. Su título es, literalmente, una búsqueda realizada en el presente blog hace cosa de un mes. Me sorprendió que alguien buscase “palabras para la muerte de mi padre”, esa frase -que olía a semilla de historias- me persiguió durante días. Finalmente, sin que se me ocurriese algo que superase la categoría de “chorrada supina”, lancé el desafío que escondía esa frase por desarrollar al foro de Sevilla Escribe.
El primero en abrir brecha (acertadísima) fue John Difool:
http://morti-johndifool.blogspot.com/2008/07/palabras-para-la-muerte-de-mi-padre.html
Y ahora yo sigo sus pasos.
Por cierto, si alguien quiere seguir la estela de creación, sería estupendo!
Redondo.
Vaya, me siento muy halagada. Cuando comento algo es porque lo necesito tras una emocionante lectura.
Al fin, he muerto, ahhh, qué a gustito me he quedado, ¡gracias! uff, y me ha dolido tela, eso sí, rápido.
No cabe la posibilidad de resucitar en este caso, ya se sabe, en una buena tragedia, muere hasta la amante, y más bien la primera, vaya papel el de la mujer en la literatura… Mira… se me ocurre una proposición: por qué no un drama en el que Ophelia contemple el final del acto de la última escena, ella que se deslizaba delicadamente por palacio…
Ya me ha dado otra vez por ahí. Las vacaciones me están afectando. Claro, como he leído de dónde surgió este título, parece que me estoy picando con las sugerencias.
En serio, me gusta mucho cómo ha quedado este microcuento. Digno para saborearlo y deleitarse cual “hijo del ingenio” de los clásicos.
¡Qué buen invento creaste con este blog!
Muchas gracias a tí, at the corner, por ayudarme a mejorar este cuento.
Ciertamente, ahora me gusta más: el joven príncipe ha pasado de ser un ambicioso, cegado por la pasión, a un despiadado conspirador, más malo que un dolor de muelas. Ha ganado mucho.
Gracias!
Saludos, Vito.
Después de leer este magnífico relato, valoro mucho más el comentario que dejaste en mi blog.
Es una historia breve pero llena de detalles que cuentan muchas cosas y hacen reflexionar sobre muchas otras.
Me encantará seguir leyéndote, y saber un poco más de tus proyectos.
Nos leemos.
Muchas gracias Susana!
Cuenta con que seguiremos leyéndonos. Para no perderte la pista, te añado a mis enlaces.
Un saludo y nos seguimos blogueando!
PD: de mis proyectos, mejor hablar en voz baja, para -como decía mi abuela- “no mentar ruina”. Estoy en negociaciones con una editorial nueva que tiene el proyecto de sacar varios en mis relatos en formato audiolibro con música original… Pero ya sabrás lo difícil que es cerrar estas cosas. ¡Vamos a ver en qué queda todo! (Le iremos poniendo de mientras una velita a Santa Blanca de Página, patrona de los autores noveles, para ver si el asunto tira adelante de una vez)
Gracias a ti, Vito, por enlazarme. Yo también te he enlazado a mis “Webs amigas”.
¡Que razón tienes! Los escritores noveles lo tenemos muy crudo. Después de pasar los “controles de calidad” que exigen las editoriales, hay que ajustarse a la línea editorial, encajar en las colecciones, etc.
Eso del audiolibro suena interesante, te deseo mucha suerte en las negociaciones y que muy pronto podamos escuchar tus relatos.
Saludos!
Muchas gracias por el apoyo, Susana!
Os mantendré informados de los progresos que sea capaz de lograr.
Saludos Vitolink, y Susana.
El texto ya estaba bien antes del cambio, pero ciertamente a mejorado. EL final ha ganado fuerza, y el personaje del hijo identidad. Chapeau.
En cuanto a lo de tus cuentos, no sabía yo que eso estaba tan cercano, recuerdame que hablemos de ellos las proxima vez que nos veamos, que tengo que hacerte algunas preguntillas.
Te miro lo que me pasaste en cuanto pueda, ya sabes lo liado que estoy con mi blog novela.
Venga un abrazo, nos leemos
Me alegro de que ahora te guste más, palabras.
Aunque el mérito no es mío, sino de at the corner, que tuvo el tino de poner el dardo en la parte floja. Es lo estupendo de compartir, que siempre sales ganando y mejorando… aunque qué te voy yo a contar a tí.
Ah, y ten por seguro que le echaremos una conversación a las historias… y ya hablamos de los wikis para tu novela-blog.
Un abrazo y nos seguimos blogueando!
Ah pues felicitaciones compartidas con at the corner.
Y por cierto, me quedo flipado con la de comentarios que tienes para lo poco que te promocionas, si te movieras un poco más ibas a tener que buscarte una secretaria para que te respondiera.
Un abrazo, nos leemos
Buenas:
¡Qué relato más especial!. Trágico, al más puro estilo griego, pero realmente bonito y cargado de sentimientos encontrados…
Un abrazo y te seguiré leyendo, no lo dudes…
Lo difícil es encontrar palabras para la muerte de uno mismo… Bueno, en realidad también para la vida, para describir lo que ha sido, es y será. En las pelis todo es más fácil, no hay sino que seguir un guión…
Oyee, que me ha encantado. Eso si, dale saludos a mi tío, y que no deje que lo invites a comer… glubs…
¡Un fuerte beso!
Hola Javier! Gracias por leer el post, por comentarlo y por el elogio. Será un placer verte por aquí!
Un abrazo y nos blogueamos!
Hola Carmen!
Lo realmente complejo es leer las palabras a la muerte de uno mismo en el propio entierro… Aunque dicen que Elvis lo consiguió. Pero claro, el era un Rey.
Totalmente de acuerdo: todo es más fácil en las pelis… Salvo que sean de Woody Allen.
Un abrazo y nos seguimos blogueando!!
Gracias, palabras!!
En cuanto a lo de la promoción, se hace lo que se puede. La verdad es que necesito un agente literario tan perseverante como tu… A ver si me toca la lotería a mi te ofrezco el puesto (je, je)