El amor es cosa de peces. Ellos saben lo que es vivir lleno de espinas… Y morir por la boca.
Del amor y los peces
julio 30, 2008 por Vito Marquez
Escrito en greguería, poesía | Etiquetado amor, humor, pescado | 22 comentarios
22 comentarios
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Yo otra vez.
Me encantó la greguería. Aunque cambíaría un poco la frase final.
Creo que en algo tan corto se impone la pegada, que sea rotundo.
Y palabras como, comprenden y significa creo que lo suavizan demasiado.
En cualquier caso estupendo.
Por dejar una propuesta, intentando no cambiar demasiado
“Ellos saben lo que es vivir lleno de espinas y morir por la boca”.
Y por decir algo más. Creo que una pausa después de espinas reforzaría. No sé una opinión
Un abrazo grande, nos leemos.
Y bueno, tal
La verdad es que tienes razón. Gana con tu propuesta.
He tomado la frase “Ellos comprenden lo que significa vivir lleno de espinas y morir por la boca”, y la sustituyo por tu acertada sugerencia.
Ah, y también me parece interesante lo de la pausa. Da un efecto más teatral.
Bueno, pues primeros ajustes hechos.
Como siempre: mil gracias por la aportación, palabras!!!!!
También saben de corazones helados y bocanadas silenciosas… definitivamente el amor es cosa de peces…
[Me despido por un tiempo pero no porque tu blog deje de interesarme; en cuanto regrese aquí estaré leyendote y disfrutándote. Un saludo]
Me gusta.
Lo siento verdadero.
También me gusta lo que dice Ladylibrarian sobre los peces.
La propuesta de Palabras ha sido muy acertada.
No sé si por la calor o porque me empeño en ser acuática, echo en falta el agua como elemento del que nace y se hace el amor. Pero no en esta greguería, que ha quedado preciosa, quizá para una continuación o un relato iinspirado en “el amor es cosa de peces”.
El mérito es siempre tuyo, tenlo presente.
Un abrazo
Ehh, en cuanto salgan esos relatos contados con tu voz radiofónica de una tarde fresquita de terraza…, dinos cuándo y dónde mangarlos inmediatamente!!
Se te echará de menos en la pausa estival, Ladylibrarian!!
Ah, y estupenda reflexión. Gracias por la aportación!!
Un abrazo y nos reencontramos en el ciberespacio!
Anda, recuperando la vanguardia de Serna. Como la de la morcilla. Mola.
Muchas gracias, Darthz!
Por cierto, para los que lean el comentario y no sepan de qué va eso de la morcilla, la referida genialidad de Ramón Gómez de la Serna es esta:
“La morcilla es un chorizo lúgubre”
¡Hay que tomar mucho colacao (o mejor, embutidos ibéricos) para llegar al nivel del Maestro!
Gracias por tu comentario, at the corner!!
La verdad es que la aportación tuya del agua, junto con la de ladylibrarian del corazón helado y las bocanadas silenciosas -como muy bien apuntas- da para algo más que para una greguería. Quizás para un microcuento o para un descubrimiento de un error antropológico al identificar el amor con los tórtolitos (puag, qué asco, con dos pájaros bobos que comen bichos), cuando hemos de remitirnos a nuestro referente acuático primordial: los habitantes de los abismos marinos.
Ya veremos como se le puede sacar partido con las fiebres veraniegas!
Ah, at the corner, ten por seguro que si la cosa marcha, te tendré informada… Aunque la locución no la haré yo.
Yo prefiero las sirenas xD
De nada a mandar
En cuanto a la locución, pues una pena que no la hagas tu, eres un estupendo cuenta cuentos. Y lo sé de buena tinta, además de en el curro, lo has demostrado de director de juego, (es para otra de las cosas que te contrataría si e toca ese cupón del que hablamos), jajajjaja.
Un abrazo grande, nos leemos.
¿Sirenas? Encarnación de la belleza y el peligro. Unas estupendas representantes del amor y sus posibles consecuencias.
Gracias xarleen!
¡A ver si hay suerte con ese cupón, palabras, que ya sabes que acepto encantado ese curro!
(Muchas gracias por los halagos)
Yo es que prefiero la carne, la verdad. Será que me veo como una chuleta… Viví muchos años, mientras estaba cruda, pegada a un hueso. Ahora que estoy en mi punto, (quizás demasiado hecha para el gusto de algunos), y ya no necesito hueso que me sostenga.
En fin, c’est la vie…
¡¡Bessoss!!
Carne o pescado, querida Carmen, lo importante es comer. A pesar de los huesos y las espinas. Y amar es igual que comer, imprescindible para la vida.
De amor saben los peces… animales sin razón que no saben ver que hay algo más que espinas y que merece la pena morir por la boca si se ha vivido con el corazón…
Cierto, Javier.
Gracias por la dosis de romanticismo (necesario, siempre necesario) a esta espinosa greguería.
Un saludo!
Querido amigo:
Es cierto que todos somos como peces en esto del amor. A veces da miedo pensar que podríamos contagiarnos de esa memoria de la que Ismael Serrano habla en uno de sus discos, de la memoria de los peces… que únicamente dura 3 segundos… Yo me resisto a creerlo, porque mi maleta va siempre repleta de recuerdos y nostalgias…últimamente es así… pero las espinas, esas espinas…
Gracias por pasarte, Carloco, y por dejar tan hermosa reflexión recordando a ese maestro de los versos y los peces, Ismael Serrano.
Espero seguirte viendo por este barrio virtual!!
Palabras más, palabras menos; quedo mejor de todos modos.
Gracias por tu visita.
OrdennegrO
Gracias por pasarte y por el comentario, OrdennegrO!