Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘ficción’

– ¡Déjeme pasar! Le vuelvo a decir que soy el Espíritu de las Navidades Presentes. Por el amor de Dios, ¿pero es que no saben quien soy?

– Sí, un mamarracho vestido con guiraldas, pingajos de muerdago y que huele a anís a un kilómetro. ¡Fuera!

– ¡Esto es un ultraje! ¡Ninguno de mis 2009 hermanos anteriores fue tratado así!

– Mira, chato. No tengo ni idea de qué manicomio os habéis escapado tú y el gordo risón ese del saco y su reno borracho, los tres putos integristas de los camellos de ahí detrás y esa familia palestina de indigentes que dicen pedir asilo político. Te he dicho que mientras yo esté en la puerta de estos grandes almacenes, no pasa ni un solo puto friki de los de tu ralea. ¿Te ha quedado claro? Y ahora: ¡Iros todos a tomar por saco! Que hace un frío que pela para estar aquí tocando los huevos y espantando a los clientes respetables. ¡Ála! Que como saque la porra no respondo de mí…

Anuncios

Read Full Post »

Romance al 50%

Hubiese sido hermoso besarte. Uno de esos momentos inesperados que hacen que todo -por un microsegundo- brille como en las tontas  películas rosas que ambos vimos por separado en nuestra adolescencia. Un fugaz huracán en el vaso de tintorro peleón de la realidad.

Quizás ese beso hubiera cambiado nuestras vidas: lo habríamos dejado todo por correr vestidos en playas nudistas o desnudos en playas textiles (porque lo importante, amor, es que amamos para sentirnos únicos y especiales ante el resto). Nos habríamos quedado sin palabras, o tal vez hubieramos dado con todas ellas de golpe, teniendo la certeza visionaria de cómo ordenarlas para componer los supremos versos bobos, que solo los enamorados como burros son capaces de soplar por casualidad.

Pero habremos de quedarnos con las ganas. Esperar que en un paralelo universo cuántico , nuestros labios mordiesen la carne del otro con la dulzura del canibal. Decidiste bajarte en la quinta planta, sección de Oportunidades. (Mira que me lo digo todos los días cuando me afeito: <<no te enamores en los ascensores de los grandes almacenes>> . Pero,  como todas las cosas que hacen daño,  con el tiempo ésto se ha convertido en un vicio).

Read Full Post »

Pozo del desiertoEn mitad del secarral, tú y yo nos dejábamos las líneas de la vida, del amor y del dinero intentando saciar nuestra sed ante  un profundo pozo.

-Nada, esto es inútil -Dije y tiré la áspera cuerda para concentrarme en las llagas que ahora eran mis manos

Me gritaste: <<!Sigue tirando, sigue!>>

-Es inútil. – Me rendí- ¿No lo ves? Del abismo solo salen palabras sin sentido.

Read Full Post »

oraculoRealizó las ofrendas a los sacerdotes y, para ganar el favor de los dioses,  pagó los mejores sacrificios .

Creso, rey de Lidia, dió un paso hacia en sanctasanctórum del oráculo. Allí formuló su pregunta.

Ante ella, Google contestó: Si cruzas el Halys, destruirás un gran imperio.

Read Full Post »

reyes-magosEn una encrucijada del infinito fueron a encontrarse los Tres Reyes Magos de Oriente y los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Cansados de sus respectivas monturas, improvisaron un caravasar uniendo sus tiendas. Al amor del vino de palmera, narraron miserias de eternos caminantes y el hastío de sus destinos. Al cabo, decidieron intercambiar sus rutas y funciones, buscando en la novedad un hálito de ilusión para sus grises inmortalidades.

Aquella epifanía, las tierras en guerra recibieron oro para gastarlo en nuevas y mejores armas, incienso para santificar sus causas y mirra para ungir a sus generales y héroes caídos. Mientras, los niños y niñas del mundo recibieron los dones de la Guerra, la Peste, el Hambre y la Muerte.

Hubo de gustarles la experiencia, ya que desde entonces los Tres Reyes Magos y los Cuatro Jinetes siguen dedicándose con ahínco a sus nuevos oficios.

Read Full Post »

Sansón y Dalila

-Rápame. Al cero.

-Pero…

-Si de verdad me quieres, déjame como una bola de billar.

-Amor, ya no seras tú.

-Precisamente por eso. Quiero dejar de ser yo, ser otro. Totalmente nuevo, alguien que sólo te pertenezca a ti.

Dalila, con ojos vidriosos, comenzó a pelar a Sansón en el cuarto de baño. Zumbaba la maquinilla como un enjambre de avispas venenosas. A cada mata de pelo que veía caer de su gran cabezota a través a del espejo, se sentía más libre. Cuando Dalila acabó, el suelo estaba invadido por peludos monstruos negros. Entre ellos yacía aquello que él consideraba su maldición.

Sansón se abrazó a ella, sin sospechar que seis pisos más abajo, en el portal, los filisteos amartillaban las pistolas y llamaban al ascensor.

Read Full Post »

La Gran Verdad

planeta-piNishijima había dedicado toda su vida a entender el Universo.

Lo consiguió. Justo aquella noche.

Las raras ocasiones en que prestaba la conciencia al sueño había evocado aquel instante sublime (para sí mismo y la Humanidad) en que sería capaz de encontrar La Gran Verdad. Se imaginó, sonriente y tembloroso, saliendo del exilio voluntario para llamar a sus incrédulos colegas con el fin de revelarles El Logro; negociando con las más prestigiosas revistas un reportaje y una portada; siendo recibido en el edificio de las Naciones Unidas, para presentar en Asamblea General (y a través de ella, al mundo) la resolución de las preguntas sobre el espacio, el tiempo, la energía y la vida. Su demostración de la Teoría del Todo,  recién bautizada por él mismo como Ley Fundamental de Nishijima, cambiaría la forma de ver la realidad.

Sin embargo, pensó que ya llegaría el momento de hacer aquellas cosas. Estaba tan terriblemente cansado que sólo tuvo fuerzas de salir a la terraza a fumar un cigarrillo. El primero en siete años.

La brisa de los Alpes Neozelandeses le arrancó de golpe de la atmósfera cargada del laboratorio, llevándose consigo el agotamiento y dejándole a solas con el humo del pitillo y el sabor de la victoria. Había renunciado a mucho por esa conquista: el matrimonio con Ingrid, la infancia y la adolescencia de su hijo Albert, la dirección del grupo de investigación en el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica (decisión que, según decían, le privó de un merecido Premio Nobel). Incluso hubo de empeñar una de sus más valiosas posesiones: el prestigio. Muchos, tras anunciar en el congreso de Praga la posibilidad de llegar a obtener la resolución de aquella última incógnita de la Naturaleza, lo tacharon de visionario, engreído o -lisa y llanamente- de majadero integral. Los pocos amigos que ya por entonces le quedaban, se limitaron a recordarle cómo el aceptado Teorema de la Incomplenitud de Göbel le abocaba al fracaso. El orgullo de Nishijima estaba convencido de que unos y otros terminarían por comerse aquellas palabras.

Por fortuna, un millonario turco que se hacía llamar Ozgur, representante de una brumosa sociedad mercantil internacional, sí creyó en él. Desde entonces había sido su benefactor: financiando el gasto astronómico de aquel complejo de investigación privado en el otro lado del globo, en un paraje  fuera de los mapas. A cambio, pedía un breve informe anual de los progresos (redactado en inglés, japonés y ruso), que venían a buscar en helicóptero unos hombres sin rostro y con gafas de espejo.

-Ha merecido la pena- Sentenció de forma brusca, echando de si el pasado junto con la nicotina y el alquitrán del cigarrillo.

Evocó la pasmosamente sencilla fórmula del Universo que había hallado, en la que giraban las interacciones fundamentales de fuerzas que definían desde el movimiento infinitesimal de los quarks hasta la danza macabra de los agujeros negros en el centro de las galaxias. Todo estaba allí. En unos simples trazos de tiza en una pizarra del laboratorio. El secreto mejor guardado del Demiurgo matemático. Al contemplar el paisaje nocturno que se desplegaba ante él, vio cómo a la luz de su descubrimiento se iban desvelando las líneas que unían lo visible y lo invisible, la materia y la antimateria. Eran las mismísimas costuras de la Creación, hasta ese instante solo intuidas por el genio humano desde Platón a Einstein o Hawking. El Origen de Todo estaba allí, brotando de entre variables de su ecuación: el Big Bang, la materia oscura, el movimiento de los bosones de Higgs en el vacío primordial. Podía ver estos fenómenos ante él, desnudos de tinieblas. Incluso el destino del cosmos y todo lo que contenía era fácilmente deducible.  Principio, evolución y final. Puro cálculo. Ya no habría secretos para la razón, el caos sería una sinfonía ordenada, pues él iluminaría todas las sombras.

Él, doctor Enzo Nishijima, había escrito la última página del Libro de la Ciencia y, tal vez, también de el de la Filosofía.

En ese preciso instante, allí, ante el cielo nocturno de Oceanía, aferrado a un pitillo moribundo, se dio verdadera cuenta de la magnitud de la aberración que había conseguido.

Esa misma noche quemó el laboratorio y destruyó el trabajo de casi una década. Desapareció. Los hombres sin rostro de Ozgur le perdieron la pista en los gigantes muelles de Singapur. En un principio creyeron que Nishijima quizás optó por vender La Gran Verdad al mejor postor, pero al no tener noticias de esos otros compradores de la información, se decantaron por la teoría que parecía más plausible: frustrado por no conseguir ningún progreso, y sabiéndose incapaz de hacerlo, había eliminado las pruebas del fracaso en el incendio.

El auténtico motivo de aquel acto permaneció vivo en los ojos de Nishijima hasta su suicidio en un hotel de Madrás: la visión de la tristeza infinita de un universo cartografiado, absolutamente explicable y predecible, sin lugar alguno para el misterio, la sorpresa o la imaginación.

Texto originariamente publicado en Prosófagos. A todas las personas que lo enriquecieron allí, muchas gracias.

Read Full Post »

Older Posts »